Ayer por la tarde Godoy Cruz Antonio Tomba empató 1 a 1 en su visita a San Martín de Tucumán. En un partido fundamental, los de Oldrá mostraron por pasajes su mejor fútbol en lo que va del torneo. Sin embargo, la falta de ambición lo pudo haber dejado con las manos vacías.
Las tres derrotas consecutivas, el bajo nivel de juego mostrado en los partidos anteriores, y el jugar contra un equipo rival en el promedio de descenso hacían del de ayer un partido crucial. El adversario venía jugando bien, había ganado su partido de visitante en Tigre y ostentaba un invicto de más de 25 partidos en su cancha.
El partido empezó parejo, con un San Martín que quería un poco más pero no terminaba de plasmarlo en el campo de juego. A los 15m del 1er tiempo, Garipe salió lesionado por Borghello. De este modo, Godoy Cruz cambió de esquema y quedó con dos puntas definidos. Y paradójicamente, fue bajo este planteo improvisado que se vió lo mejor de este equipo en lo que va del torneo. Con Encina y Figueroa punzantes, un Castillo siempre criterioso, y un Olmedo a muy buen nivel a pesar de regresar de su lesión, el Tomba se volvió un equipo peligroso en ataque y tomó el mando del partido. En este tramo tuvo tres situaciones claras para convertir pero entre Gutiérrez y la fortuna lo impidieron. Los tucumanos a duras penas pudieron llegar al área rival y casi no tuvieron remates al arco. Así se fue el primer tiempo, con Godoy Cruz dejando una buena imagen y pudiendo estar arriba en el marcador.
Sin embargo, el segundo tiempo sería diferente. Porque inexplicablemente Oldrá reacomodó las piezas y puso a Castillo más retrasado dejando a Borghello como única punta, ignorando que el mejor fútbol del Expreso había llegado cuando se había animado a lastimar al rival. Casi como si tuviera miedo a ganarlo, quitó presencia en ataque y Godoy Cruz tuvo otra actitud en la segunda etapa. San Martín, agradecido, se envalentonó.
El partido se volvió un monólogo tucumano hasta que a los 27m el equipo de Roldán logró el merecido desnivel. 1 a 0 que parecía definitivo, pues Godoy Cruz había renunciado a la posesión del balón y San Martín estaba inspirado en ataque. Pudo llegar el 2 a 0, pero Ibañez se lució para salvar la segunda caída de su arco. Entonces Oldrá dispuso el ingreso de Leandro Caruso por Garín, cambio que a la postre sería decisivo. Porque a dos minutos del final Pachorra remató desde afuera del área y convirtió un ataque aislado en el empate final.
Demasiado premio para Godoy Cruz, quizás no por la cantidad de situaciones en cada arco, sino por su falta de ambición cuando tenía todo para ganarlo.
¿Qué queda claro? Que cuando el Expreso quiere, puede ser un equipo ofensivo y puede inquietar a cualquiera. Que el punto sirve porque se jugó ante un rival directo y en un reducto difícil. Pero también inquieta el cambio de actitud que tuvieron los jugadores tras el paso por el vestuario.
¿Tenemos miedo de ganar? A eso lo veremos en un par de días.
El partido empezó parejo, con un San Martín que quería un poco más pero no terminaba de plasmarlo en el campo de juego. A los 15m del 1er tiempo, Garipe salió lesionado por Borghello. De este modo, Godoy Cruz cambió de esquema y quedó con dos puntas definidos. Y paradójicamente, fue bajo este planteo improvisado que se vió lo mejor de este equipo en lo que va del torneo. Con Encina y Figueroa punzantes, un Castillo siempre criterioso, y un Olmedo a muy buen nivel a pesar de regresar de su lesión, el Tomba se volvió un equipo peligroso en ataque y tomó el mando del partido. En este tramo tuvo tres situaciones claras para convertir pero entre Gutiérrez y la fortuna lo impidieron. Los tucumanos a duras penas pudieron llegar al área rival y casi no tuvieron remates al arco. Así se fue el primer tiempo, con Godoy Cruz dejando una buena imagen y pudiendo estar arriba en el marcador.
Sin embargo, el segundo tiempo sería diferente. Porque inexplicablemente Oldrá reacomodó las piezas y puso a Castillo más retrasado dejando a Borghello como única punta, ignorando que el mejor fútbol del Expreso había llegado cuando se había animado a lastimar al rival. Casi como si tuviera miedo a ganarlo, quitó presencia en ataque y Godoy Cruz tuvo otra actitud en la segunda etapa. San Martín, agradecido, se envalentonó.
El partido se volvió un monólogo tucumano hasta que a los 27m el equipo de Roldán logró el merecido desnivel. 1 a 0 que parecía definitivo, pues Godoy Cruz había renunciado a la posesión del balón y San Martín estaba inspirado en ataque. Pudo llegar el 2 a 0, pero Ibañez se lució para salvar la segunda caída de su arco. Entonces Oldrá dispuso el ingreso de Leandro Caruso por Garín, cambio que a la postre sería decisivo. Porque a dos minutos del final Pachorra remató desde afuera del área y convirtió un ataque aislado en el empate final.
Demasiado premio para Godoy Cruz, quizás no por la cantidad de situaciones en cada arco, sino por su falta de ambición cuando tenía todo para ganarlo.
¿Qué queda claro? Que cuando el Expreso quiere, puede ser un equipo ofensivo y puede inquietar a cualquiera. Que el punto sirve porque se jugó ante un rival directo y en un reducto difícil. Pero también inquieta el cambio de actitud que tuvieron los jugadores tras el paso por el vestuario.
¿Tenemos miedo de ganar? A eso lo veremos en un par de días.
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